OGUM DA A LOS HOMBRES EL SECRETO DEL HIERRO

En la tierra creada por Obatalá, en Ifé, los Orixás y los seres humanos trabajaban y vivían en igualdad.
Todos cazaban y plantaban usando frágiles instrumentos hechos de madera, piedra o metal blando.
Por eso el trabajo exigía gran esfuerzo.
Con el aumento de la población de Ifé, la comida estaba escasa.
Era necesario plantar un área mayor.
Los Orixás entonces se reunieron para decidir como harían para remover los árboles del terreno y aumentar el área de labranza.
Ossaim, el Orixá de la medicina, se dispuso a ir primero y limpiar el terreno.
Más su machete era de metal blando y el no fue exitoso.
Del mismo modo que Ossaim, todos los otros Orixás intentaron, uno por uno,y fracasaron en la tarea de limpiar el terreno para el plantío.
Ogum, que conocía el secreto del hierro, no había dicho nada hasta entonces.
Cuando todos los otros Orixás habían fracasado, Ogum agarró su machete, de hierro, fue hasta el bosque y limpió el terreno.
Los Orixás admirados, preguntaron a Ogum de qué material estaba hecho tan resistente machete.
Ogum respondió que era el hierro, un secreto recibido de Orunmilá.
Los Orixás envidiaban a Ogum por los beneficios que el hierro traía, no solo a la agricultura, sino a la caza y mismo hasta a la guerra.
Por mucho tiempo los Orixás importunaron a Ogum para saber del secreto del hierro, más él mantenía el secreto solo para sí.
Los Orixás decidieron entonces ofrecerle el reinado a cambio de que él les enseñase todo sobre aquel metal tan resistente.
Ogum aceptó la propuesta.
Los humanos también vinieron junto a Ogum a pedirle el conocimiento del hierro.
Y Ogum les dio el conocimiento de la forja, hasta el día en que todo cazador y todo guerrero tuvieron su lanza de hierro.
Más, a pesar de Ogum haber aceptado el comando de los Orixás, antes que nada él era un cazador.
En cierta ocasión, salió para cazar y pasó muchos días fuera en una difícil temporada.
Cuando volvió del bosque estaba sucio y andrajoso.
Los Orixás no gustaron de ver a su líder en aquel estado.
Ellos lo despreciaron y decidieron destituirlo del reinado.
Ogum se decepcionó con los Orixás, pues, cuando precisaron de él para el secreto de la forja, ellos lo hicieron rey y ahora decían que no era digno de gobernarlos.
Entonces Ogum se bañó, se vistió con hojas de palmeras desfiladas, agarró sus armas y partió.
En un lugar distante llamado Iré, construyó una casa debajo de un árbol de acocó y allá permaneció.
Los humanos que recibieron de Ogum el secreto del hierro no lo olvidaron.
Todo el mes de diciembre, celebran la fiesta de Iudé-Ogum.
Cazadores, guerreros, herreros y muchos otros hacen sacrificios e memoria de Ogum.
Ogum es el señor del hierro para siempre.

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