EXU – El Primer Orixá

Cómo fue creado

Al inicio solo existía Oloòrúm, lo increado, señor de todos los secretos, este era una gran concentración de fuerza, pronta para explotar en cualquier momento. Entonces Oloòrúm decidió dividirse, de repente todo explotó expandiéndose su axé, y aparecieron millones de puntos de materia girando en el espacio. De cada punto se formó una estrella, un planeta, un cometa,…ya estaba creado el universo, Oloòrúm se había transformado en Ngomi – el universo visible.
A partir de ese momento se comenzaron a separar todos los elementos del universo, expandiéndose, tornándose cada vez mayor. Entonces Oloòrúm percibió que debería crear un ser que mantuviera el movimiento para que el universo no muriese y que pueda recorrer sin limitaciones todos los cantos, visibles e invisibles. Oloòrúm concentró todo su axé en un punto y le dio vida, y lo llamó de Aluvaiá, fue hecho doble, hombre y mujer, asi como Oloòrúm.

Su culto en el África

Cultuado por varios grupos étnicos en el África, su llegada al Brasil acarreó la confusión de nombres y conceptos entre los pueblos africanos aquí mezclados con la esclavitud, por eso, esta confusión de formas de cultuarlo, ha recibido diferentes nombres como: Exú, Bará, Elegbará, Legbá, Aluvaiá, Barabô, Mavambo, etc., en una misma cantiga del candomblé, vemos que es llamado de varias formas:

Ê barabô, ê moju Bará
Ê gbá cose
Ê barabô, ê moju Bará
Ê bade coicó
Ê barabô, ê moju Bará
Legbará, exú lonan…

Confundido, calumniado, alabado, amado, temido y respetado, Exú ocupa hoy una posición de mayor respeto, por convivir esta entidad con los devotos de los cultos afro-brasileros, desmistificando así su imagen de entidad maléfica.

Tanto en sus trabajos en los terreiros de umbanda, como en las fiestas y ceremonias publicas del candomblé, vemos a ese guía / mensajero, atendiendo a las personas, ayudándolas a resolver los problemas humanos, con consejos o mismo con trabajos mágicos, pasan a ser encarados como amigos y compadres, como muchas veces son llamados…

El Sincretismo religioso

En un primer momento, los jesuitas católicos intentaron imponer la religión católica a los
”negros paganos”, dada la dificultad de someter a todo un pueblo con todo un conjunto de dioses y divinidades, inclusive más rico que la teología occidental, algunos misioneros optaron por aprovechar el panteón africano y amoldarlo, en la medida de lo posible, a la configuración católica, más precisamente a la dualidad Bien – Mal.

Era necesario por lo tanto, encontrar un “Diablo” y la controvertida e inquieta figura de Exú se prestó a ese objetivo.

Exú es una divinidad de fácil relación con los humanos, es la entidad más próxima del mundo material, a él se le pide que intervenga en las cuestiones más mundanas y practicas, esa facultad lo convirtió en el protector de los negros en el periodo de esclavitud contra el arbitrio y despotismo de los Señores.
En una circunstancia de lucha, el que practica el bien para un antagonista, defendiéndolo de otro, tambien puede ser visto desde el punto de vista de este ultimo, como el que hace el mal.

Otra razón por la cual se asoció la imagen de Exú con la del demonio cristiano, es su ligación con el fuego, con la masa ígnea, además la sexualidad desenfrenada de Exú (muchas veces representado por una figura humana con sonrisa descarada y una permanente erección) tambien debe haber ayudado en la tarea de los jesuitas en la búsqueda de encontrar un demonio en la mitología africana.

Parte de estas contradicciones no son observadas por los yorubas, la identificación de Exú como representación del Mal, solo ocurre en el Brasil, y principalmente cuando los cultos se distancian del Candomblé tradicional.

Para el pueblo yoruba, Exú es el regulador del universo, es el mensajero de los dioses y el responsable de equilibrar las fuerzas positivas y negativas, es el mas humano de todos los orixás, ni completamente bueno, ni completamente malo.

Aluvaiá

Aluvaiá es el primer nombre de Exú, este a su vez es tambien conocido como: Legbá, Bará, Elegbará, Mavambo, Barabó, es el gran mensajero universal. Es el intermediario entre los hombres y los Orixás, el que está en la encrucijada, es decir; en los límites entre el mundo humano y el mundo divino, es aquel que hace la comunicación entre el Ayé, que sería el mundo material o terrenal, y el Orúm que sería el astral o el mundo espiritual. En esta ocasión lo describiré basado en su carácter y en sus personalidades siguiendo las raíces del Candomblé Yoruba.

La visión ancestral africana sobre exú, es la de una fuerza ambigua que equilibra el universo y lo mantiene siempre en movimiento evolutivo, es el primer elemento creado, una de sus características es la individualización en la creación, de ahí la importancia de este orixá, ya que nada se realiza sin su participación; por lo tanto su poder es inmenso.

Elegbará significa “aquel que se apodera de nosotros”- “el señor del cuerpo”.

Por lo tanto el fuma, bebe, baila, pelea, dice obscenidades, hace fiesta, se ríe, y es muy peligroso, al igual que nosotros. Elegbará es él mas humano de los Orixás.

Hay quienes dicen que Exú es de entre los orixás el más elevado y el más inferior; El Rey y el esclavo al mismo tiempo, puede ser igualmente cruel y pero al vez generoso; amigo y enemigo. Estas ambivalencias son quizás los motivos por cuales esta entidad muchas veces es juzgado de e controvertido y otras veces de contradictorio.

Podemos encontrar la figura de Exú en varios personajes de las mitologías antiguas, Naradá por ejemplo entre los hindúes, Hermes entre los griegos, tambien Thot, entre los egipcios.

Exú – “ El guardián de los caminos”

Exú, es el guardián de los caminos, y de las puertas en este mundo (ayé), él es el dueño del Assé
Vemos siempre que toda ceremonia religiosa, sea pública o privada, comienza obligatoriamente con Elegbará, esto no tiene como objetivo apartarlo, o despacharlo como término comúnmente utilizado, su finalidad es la de establecer la ligación, o el vínculo, entre los dos mundos (el ayé y el orúm), por asi decirlo, y asegurar que los trabajos sean aceptados por los orixás, tambien para que las puertas no estén cerradas y que las solicitudes humanas lleguen al mundo espiritual (Orúm). Exú es quien irá adelante abriendo los caminos para que toda ceremonia o ritual tenga éxito y los pedidos lleguen a buen puerto y nos sean otorgados. De ahí surge una leyenda fantasiosa que, si elegbará no es despachado antes de los trabajos, este irá a molestar o incomodar y terminará destruyendo y colocando trabas en su camino y todo quedará en la nada.

Lo que muchos no saben, es que en los cultos africanos, fue Ifá quien garantizó a exú la primacía en el recibimiento de las ofrendas, a través de ese pacto Elegbará enseñó a Ifá el arte de la adivinación, con lo cual este orixá cobró mucho prestigio. Por eso, la omisión de los sacrificios a Exú, resultaría en perturbaciones, explicables debido al castigo infligido por la divinidad, por no obedecer la regla.

Cualidades y atributos de Exú

En el candomblé cada Exú está asociado compulsivamente a un orixá, otorgándole el título de esclavo, ya que carga las facultades inherentes del reino al que pertenece ese orixá.

En el candomblé de origen Yoruba, el propio nombre de Exú, indica una cualidad y una atribución:

Yanji – El primer ser de la creación.
Agbá – El mas viejo.
Igbá Ketá – El dueño de la calabaza.
Ocotó – El que auxilia la evolución.
Obasim – El auxiliar de odúduwa.
Odara – El que otorga la felicidad.
Ojisebó – El mensajero.
Elerú – El que lleva la carga.
Enugbárijó – El que da prosperidad.
Elegbará – El que transforma, el movimiento.
Bará – El dueño del cuerpo humano.
Loná – El dueño de los caminos.
Icori Metá – El dueño de las encrucijadas.
Olobé – El dueño del cuchillo.
Elebó – El que carga las ofrendas.
Olodú – El señor del oráculo.
Elepô – El dueño del aceite de dendê.
Iná – El dueño del fuego.
Alaketú – El señor del kêto.

Las siete facultades de Exú

Por haber sido creado como una pequeña parte de Olòorúm, exú recibió 7 (siete) facultades especiales:

1. La llave que abre las fronteras entre todas las dimensiones, para poder transitar entre la luz y la oscuridad, el calor y el frío…

2. La libertad para escoger entre el bien y el mal.

3. El conocimiento y la memoria de todo, desde su nacimiento, mas la sabiduría de la experiencia.

4. El poder de crear seres, proyectando su axé sobre la materia.

5. El poder de viajar en el tiempo y saber sobre el pasado, presente y futuro, excepto sobre su propio futuro.

6. La inteligencia para entender a todas las criaturas del mundo, sean superiores o inferiores.

7. El poder dividirse, creando otros seres semejantes a él, pero desde luego que inferiores a él. Pero necesita tener cuidado, porque una vez dividido, no puede unirse nuevamente, porque ese secreto solo pertenece a Olòorúm.

Estas 7 (siete) facultades especiales hacen de Exú desde siempre, la más controvertida e incomprendida entidad presente tanto en la umbanda como en el candomblé, a pesar de eso, su fama y prestigio son grandes, talvez por la facilidad con la que transita en el mundo humano, comprende, ayuda, y orienta a resolver problemas de todos los aspectos…sin embargo, siempre que alguna cosa sale mal, le es imputada la culpa, todo lo que sale mal es culpa de exú, esto no es mas que fruto del sincretismo religioso, que transformó a Exú en diablo, a Oxúm en Nuestra Señora de la Aparecida, a Oxalá en Jesús Cristo, y otros tantos orixás del panteón africano que fueron sincretizados, este sincretismo llevó con el pasar de los años a dejar de lado el culto de muchos de esos Orixás y, hoy ya casi no son cultuados en los altares de muchas casas de candomblé.

Exú – Sus múltiples caras

Hablamos de él como si fuese una persona, no nos engañemos, es una energía inmensa que regula absolutamente todo, manteniendo el equilibrio armónico evolutivo universal, sin embargo, hubo personas que durante sus pasajes por la vida terrenal se dedicaron al estudio y al análisis de los fenómenos naturales, estas personas después de desencarnadas y luego de un arduo trabajo y proceso espiritual evolutivo pasaron a formar parte del equipo de trabajo del Exú, por así decirlo. Estas personas se encuentran en el plano espiritual, el plano espiritual es un mundo paralelo al nuestro, solo que no es detectado por todos, hay personas elegidas con ciertos dones o capacidades desarrolladas que si pueden sentir o captar estas manifestaciones, estas personas son llamadas Médiuns, estos una vez poseídos por los espíritus de los ya desencarnados, son capaces de transmitir mensajes o recomendaciones dadas por Exú a estos espíritus auxiliares, Exú al ser energía viva pero abstracta, tiene que valerse de algún tipo de energía que haya poseído un cuerpo material, para así tambien poder materializarse Él.

Dónde habitan los Exús…?

Su verdadera morada o habitad son las calles, las rutas, y los caminos de la vida, elegbará es un espíritu libre, no puede ser domesticado o cercado.

Es dueño de las encrucijadas, este es el local perfecto para “arriar / armar” sus ebós, son bien en el medio de una bifurcación de calles que son llamadas orí-metá, esto es la simbología de la encrucijada astral y espiritual, donde los caminos se separan y hay que escoger y tomar decisiones…

Pero tambien encontramos asentamientos de exú como guardianes de los terreiros, estos no pertenecen a ningún individuo, y si a la casa de religión, pertenecen al axé, y resguardan la puerta de la casa de invasiones indeseadas, tanto de personas, como de fuerzas invisibles.

Estos asentamientos generalmente son colocados en pequeñas cabañitas, o comúnmente llamados nichos, toscamente cubiertas por tejas o pajas, su asentamiento es hecho en un alguidar de barro, con todas las mirongas que pertenecen a exú, es el lugar donde son realizadas las obligaciones de sangre de los sacrificios de animales, es ahí tambien donde los frecuentadores de la casa (sean visitantes o hijos de religión), deben saludarlo y pedirle licencia o permiso, para adentrarse en el ambiente del terreiro.

¿Cómo tratar a Exú…?

Exú tiene un trato diferenciado del resto de los orixás, el espacio reservado para ellos es separado de las otras entidades.

La casa de exú, muchas veces es un cuarto pequeño separado de los demás, o una pequeña casa separada de los runcós del candomblé.

La casa de exú es donde se encuentran los asentamientos individuales, cada persona tiene su Bará, que lo acompaña desde su nacimiento.

En cuanto a un trato especifico, tampoco puedo determinar una forma especifica para tratarlo, pero aquí les paso algunas de sus ofrendas favoritas, son: el padê de exú, hecho con fariña y epó pupá (aceite de dendé), que puede ser cubierto con cebollas y un poco de pimienta, los charutos (cigarros) forman parte tambien de las cosas que le agradan, cachaça (caña) tambien, y por supuesto la carne, las vísceras y la sangre de los animales que se acostumbran a sacrificar en su honor (gallos, chanchos, cabras, cabritos, novillos, toros, otros).

Características de los Hijos de Exú

Los hijos de Exú tendrían como componentes básicos de su personalidad ambivalente, una continua oscilación entre el bien y el mal, una cierta ironía, una manera de ver el mundo inconsecuente.

Pueden ser muy comunicativos, consiguiendo a través de eso un destaque social.

Gustan de las intrigas, del juego de bastidores que es permitido por el mundo de los grandes negocios y de la política (donde está el dinero que tambien los atrae bastante).

Por otro lado, tienen gran capacidad de oír a todos, comprendiendo fácilmente sus problemas, son sobre todo buenos consejeros, especialmente si una significativa recompensa estuviera en juego.

Físicamente, son marcados por ojos incisivos y agudos, que a veces recuerdan la fuerza del fuego.

Entre la discriminación y el orgullo

Antiguamente las personas que eran hijos de elegbará o exú, como quieran llamarlo, eran vistas como elementos socialmente desagradables, medio marginadas dentro de los cultos afro-brasileros, tambien producto del sincretismo originado en la umbanda, hoy en día gracias a la unión y el esfuerzo de muchas roças (terreiros) de candomblé, se está reintegrando a Elegbará, rehabilitándolo como mensajero, como aquel que tiene el poder de la transformación y que es patrono del movimiento y la evolución espiritual, pues sin la experiencia y el sufrimiento no aprenderemos nada. Hoy en día Elegbará se aproxima cada vez mas a su arquetipo original, y hoy sus hijos espirituales más vanidosos y orgullosos de su herencia o correspondencia, transitan con mayor libertad en el ambiente del culto a los orixás y tambien dentro de la sociedad.

Laroiê Essú…
Mojubá Lónân…
Enúgbarijó Akué Ódara…!!!

Materia y Anti-materia

Es importante resaltar que todo lo que se ve es materia, esto a su vez, es todo lo que ocupa un lugar y un espacio en el tiempo, sin embargo toda materia posee una anti-materia, es decir, aquello que está presente, desde el pasado antes de la creación de la materia, y que va a estar siempre, inclusive después de la destrucción de la materia, tambien puede sentirse, pero que no puede ser detectado por todos, esa es la presencia de Exú en todo. Un ejemplo sencillo de esto es el árbol, de sus maderas se construyen distintos muebles que ocupan un espacio y que poseen un tiempo de vida útil, más tarde o más temprano se destruirán y fenecerán como utilidad, ahora bien, antes de la construcción de los muebles existió un árbol, antes de existir ese árbol solo era una semilla, antes que esa semilla existía una fruta que poseía en su interior las semillas, antes que existiera esa fruta existía otro árbol que dio fruto a esa fruta y otras frutas, y antes de ese árbol existía otra semilla y así vemos que desde los más remotos tiempos Exú viene haciendo minuciosa, pero detallada y perfectamente su trabajo de mantener en movimiento todo para que no fenezca nada.

Inclusive nosotros por formar parte de este universo y por poseer cuerpo físico que es materia, tenemos nuestra anti-materia, es de ahí que cada persona tenga su Bará personal, es decir; su propio Exú.

La palabra Bará proviene del dialecto africano Yoruba que significa Obá = Rey, y Ará = Cuerpo, podemos resumir estas palabras para definir el termino BARÁ en el Rey del cuerpo, o el que se apodera del cuerpo. Esta es propia presencia de Exú en cada uno de nosotros y en cada una de todas las cosas vivas e inertes tambien.

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